TRASTORNO DISMORFICO CORPORAL

TRASTORNO DISMORFICO CORPORAL

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Este trastorno se caracteriza porque la persona comienza a tener una preocupación anormal sobre algún defecto en su aspecto físico, ya sea real o no.

Cuando ese defecto de verdad existe, la persona afectada con este trastorno, la percibirá de forma mucho más exagerada de lo que realmente es, experimentando síntomas de ansiedad y malestar bastante severos. Es posible que la persona se queje de varios supuestos defectos localizados o que sea un descontento con su aspecto de forma general, que cuando se convierte en algo severo, puede llegar a ser un factor disruptivo desde el punto psicológico, interfiriendo en su desempeño laboral y social, desarrollando en algunos casos señales de trastornos de ansiedad y/o depresión, exclusión social y aislamiento.

Las causas detrás de este trastorno pueden varias entre los pacientes, pero se cree que un conjunto de factores que pueden contribuir al desarrollo de esta enfermedad, como por ejemplo factores biológicos, psicológicos, y ambientales, también influyen si ha habido malos tratos, abuso o que esta persona haya sido abandonada.

Por lo general, esta enfermedad se empieza a manifestar en los años de la adolescencia  o en los primeros años de la adultez, cuando las personas se vuelven más conscientes de su imagen corporal y de la supuesta importancia que se le da.

Se genera una imagen distorsionada del cuerpo y se vuelven sumamente críticos con respecto a su físico.

Estas personas siempre hacen mención al hecho que sueñan con poder cambiar uno o varios aspectos de su apariencia, a pesar de que sean normales o incluso atractivas. El trastorno dismórfico corporal sucede tanto en hombres como mujeres, aunque se tenga la idea equivocada de que afecta principalmente a ellas.

Uno de los más serios problemas que presenta este trastorno, es el gran deterioro en la calidad de vida de las personas que la padecen, ya que en muchos casos viene acompañada de problemas depresivos de cierta severidad y fobia social.

También suponen un alto riesgo para aquellas personas con tendencia suicida, y las que no, pueden comenzar a tenerlas. Esta enfermedad es de tipo crónico y si no es tratada, los síntomas de la persona van a persistir y empeorar. Es lamentable que en muchas ocasiones las personas llegan a esperar muchos años antes de comenzar a buscar ayuda profesional para este trastorno.

El tratamiento de esta enfermedad es básicamente psiquiátrico, y aunque suele ser difícil, la terapia y  ciertos medicamentos pueden ser de gran ayuda para una recuperación.

Los casos se vuelven más difíciles de tratar cuando se combinan con otros trastornos de ansiedad o depresión, sin embargo, igual se siguen los protocolos y se recomiendan terapias cognitivo-conductual y los fármacos correspondientes.