¿Pueden los Lácteos formar parte de una Dieta Saludable?

¿Pueden los Lácteos formar parte de una Dieta Saludable?

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Según la pirámide de la alimentación saludable, esa que nos enseñaban en el colegio, donde se representaban los grupos alimenticios y dependiendo de su altura en dicha pirámide se podía determinar la frecuencia recomendada de su consumo, la leche y sus derivados se encuentran en el tercer escalón, es decir, que se sugiere una ingesta diaria. Claro, eso no significa que se debe consumir la leche y todos sus derivados todos los días, pero sí alguno del grupo.

Ingiera entre dos y cuatro raciones durante el día.

Hay que aclarar que una ración es considerada la cantidad que cubre las necesidades mínimas recomendadas desde el punto de vista gastronómico y nutricional. Por ejemplo, una ración de leche puede ser un vaso, o dos yogures. En cuanto a quesos, una porción de entre 40 y 60grs de queso curado o de entre 80 y 125grs si es del tipo fresco. Es importante saber que en términos nutricionales, se considera “productos lácteos” a la leche, queso y yogurt.

Los Lácteos san fuentes de proteínas

Estos alimentos desde el punto de vista nutricional, aportan muchos beneficios, ya que en su composición se encuentran proteínas de buena calidad, o sea, que poseen todos los aminoácidos esenciales, y no es necesario complementarlas con otras fuentes de proteínas. Estos aminoácidos no son sintetizados por nuestro organismo, así que obligatoriamente se deben incluir en la dieta. Su alto contenido de calcio es absorbido de manera muy eficiente, en parte porque la vitamina D que aporta, juega un papel importante en la fijación de este mineral a los huesos. La leche líquida se caracteriza por tener lactosa, un tipo de azúcar que en el yogurt y el queso es prácticamente nulo.

La desventaja de los Lácteos

La mayor desventaja que presenta la leche, es su alto contenido de grasa, ya que como esto es un derivado animal, la grasa que aporta es saturada por lo que no la hace muy beneficiosa en términos cardiovasculares. En este sentido, muchos organismos recomiendan que el consumo de la leche y sus derivados, sean bajos en grasa.

Sin embargo, la leche puede generar algunos problemas de salud, ya que existen ciertas condiciones en algunas personas que hacen que su consumo sea más bien dañino. Problemas como la intolerancia a la lactosa, donde no se puede completar la digestión correcta de esta azúcar.

Los síntomas más frecuentes son a nivel digestivo, como vómitos, diarrea, malestar general. También hay personas que son alérgicos a las proteínas de la leche. En este caso las personas no pueden consumir bajo ningún concepto cualquier derivado lácteo.

Hay que reconocer que la leche ha sido parte de la dieta de los humanos desde tiempos remotos, y difícilmente podrá ser sustituida, ya que ella es uno de los ingredientes más importantes y comunes en recetas y costumbres en todos los rincones del mundo.