La soya ¿sí o no?

La soya ¿sí o no?

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Hoy en día la soya es comparada con un alimento mega saludable y nutritivo, sobre todo ideal para mudarse a la dieta vegetariana y conseguir esa figura deseada libre de grasas, y no es para menos, la publicidad nos ha hecho verla así, como esa opción sana y barata que cada vez más marcas se proponen a ofrecer

¿por qué no habría de comprarse?

En realidad, más del 90% de los productos en el supermercado a base de soya, son muy dañinos, no solo para contribuir al aumento de peso, sino como productor de enfermedades graves.

La vemos en las típicas hamburguesas de soya “sanas”, batidos de proteínas, leche, galletas y otros alimentos, los cuales contienen esta legumbre en concentradas cantidades: ¡Peligro!

La soya no fermentada contiene varios componentes que hacen mucho daño al organismo, comenzando por sus grandes cantidades de fitoestrógenos, un componente que eleva la hormona femenina (el estrógeno) y baja la masculina (testosterona) haciendo así que se desnivele el ambiente hormonal tanto en hombre como en mujeres, pero mucho más en los niños, ya que repercute en el desarrollo normal de sus órganos sexuales.

Por otro lado, la soya contiene Goitrogenos, componente que se ha demostrado, desarrolla la liberación de las hormonas tiroideas en una cantidad que desestabiliza el normal funcionamiento de la tiroides y por ende hacen que se gane mucha grasa y problemas de hipertiroidismo.

Qué hay de la soya fermentada

Bien es cierto que en varios países asiáticos la soya es muy sana, pero la misma sólo se consume si está fermentada; este proceso, que ya es muy antiguo, nutre la soya con vitaminas, antioxidantes, minerales y proteínas, y, por otro lado, bloquean la acción de las sustancias nocivas como las mencionadas anteriormente (y muchas otras).

Sin duda, las empresas prefieren vender la soja sin fermentar porque es más económico y cabe destacar que es un tipo de legumbre barato y fácil de conseguir a montones.

Así que, más de lo mismo, no todo lo que las marcas llaman “saludable” lo es, sino que al final es su estrategia para enamorar a los consumidores.

Si se quieren buscar alimentos ricos en proteínas para sustituir la carne, es mejor ir por los frutos secos como el maní, las almendras, aprovechar las ricas propiedades de los champiñones, los frijoles, las berenjenas y algunas otras opciones nutritivas que además son muy baratas y fáciles de conseguir.