La fastidiosa varicela

La fastidiosa varicela

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varicela

 

Antes cuando a un niño le daba varicela, era costumbre que los padres de los compañeros llevaran a sus hijos a casa del enfermo, para que se contagiara y así “salían de eso”, en vista de que solo da una vez en la vida y mientras más adulto sea la persona, más peligrosa puede ser.

Esta enfermedad, de origen viral, se caracteriza por la aparición de ampollas que causan mucha picazón y molestia. Ya esa práctica está en desuso gracias a la disponibilidad de una vacuna.

              El virus responsable de esta enfermedad, es el virus varicela zoster, que pertenece a la familia de los herpesvirus, causantes del herpes y la culebrilla.

Es una enfermedad sumamente contagiosa, y el momento más crítico para ello es entre los dos días antes de que empiecen a aparecer las ampollas hasta que se sequen y formen costras. El contagio se produce cuando se toca el líquido dentro de las ampollas y si el enfermo tose o estornuda cerca.

Por lo general los pacientes se encuentran en la niñez o adolescencia temprana y es una enfermedad que transcurre sin mucha trascendencia.

En niños mayores y adultos la varicela es más agresiva y sí se puede llegar a complicar con neumonía, inflamación del cerebro, infecciones en la sangre e infecciones de la piel.

              Antes de que empiecen a aparecer las ampollas, los afectados por esta enfermedad pueden presentar:

  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Dolor de estómago.

Después de que se haya producido el contagio, las ampollas aparecen entre los días 10 y 21. Un niño podría tener entre 250 a 500 ampollas; suelen ser pequeñas, con líquido, sobre manchas rojas. Estas producen mucha picazón.

Primero aparecen en la zona de la cara o torso. Al cabo de uno o dos días, cambian de color a un tono más gris y se secan formando una costra, al mismo tiempo, van saliendo grupos nuevos de estas ampollas en diferentes partes del cuerpo.

Las cicatrices que puede dejar la varicela ocurren cuando, debido al rascado por la picazón, las ampollas de infectan.

              El tratamiento básicamente consiste en que el enfermo se sienta lo más cómodo posible.

  • Hay que evitar rascarse las ampollas a toda costa.
  • La ropa de cama debe ser suave y fresca, para evitar que comiencen a picar.
  • Bañarse con agua tibia, poco jabón y asegurarse de enjuagarse bien.
  • Evitar la humedad y el calor excesivo.
  • A veces los antihistamínicos comerciales ayudan con el prurito.

Es importante saber que está TOTALMENTE contraindicado el uso de aspirina o ibuprofeno a las personas con varicela. La grave afección llamada Síndrome de Reye está asociado al uso de la aspirina y el ibuprofeno puede desencadenar infecciones secundarias muy serias. Al paracetamol no está contraindicado.

Una vez que la enfermedad pasa, no vuelve a presentarse de nuevo por el resto de la vida, sin embargo bajo momentos de mucho estrés, 1 de cada 10 adultos puede desarrollar culebrilla.