Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

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La lactosa es un componente que se consigue en la leche y en todos los productos lácteos. Es un tipo de azúcar, y para el cuerpo poderla digerir, es necesario una enzima específica que se llama lactasa que es producida en el intestino delgado. A veces, la cantidad producida de esta enzima, no es suficiente y se hace imposible la digestión de la lactosa.

Las causas detrás de esta condición no se conocen con exactitud, pero es muy común en los adultos, sobre todo a partir de los 20 años de edad. Muy rara vez se vuelve peligrosa. Se ha observado que la incidencia es mayor en personas de origen asiático, nativo americano y africano. En los niños de raza blanca, se manifiesta varios años después que los de raza negra y en general en aquellas personas de origen europeo es menos común.

Lo síntomas de la intolerancia a la lactosa comienzan a presentarse unos 30 minutos a dos horas después de la ingesta del producto lácteo y son peores si se consumen en mayores cantidades. Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Cólicos abdominales.
  • Diarrea.
  • Gases.
  • Distensión abdominal.
  • Náuseas.

Las pruebas que se hacen para diagnosticar la intolerancia a la lactosa son básicamente tres, a saber:

  • pH de las heces.
  • Prueba de aliento para determinar el nivel de lactosa-hidrógeno.
  • Examen de sangre para la intolerancia a la lactosa que busca la presencia de glucosa en la sangre.

El tratamiento para la intolerancia a la lactosa consiste en reducir la ingesta de leche y sus derivados. Es importante verificar las etiquetas de los alimentos que se compren ya que a veces pueden tener fuentes ocultas de lactosa, aunque no sean productos lácteos. Aunque una persona tenga bajos niveles de lactasa, ella puede llegar a ingerir hasta media taza de leche al día sin presentar síntomas, pero si consume más ya va a empezar a presentar problemas.

Dentro de los derivados de la leche, existen algunos que son más fáciles de digerir, que incluyen:

  • Mantequilla y quesos (tienen menos lactosa).
  • Yogurt.
  • Leche de cabra.
  • Quesos curados.
  • Leche de vaca que ha pasado por un tratamiento con lactasa.
  • Leche de soya.

Existe la opción de consumir lactasa en cápsulas o tabletas masticable o agregar la lactasa directamente a la leche. También en el mercado se hacen productos lácteos deslactosados. Es importante saber que la ausencia parcial o total de la leche y sus derivados en la dieta, puede provocar una deficiencia de vitamina D, calcio, riboflavina y proteína.

Las personas intolerantes a la lactosa deben complementar su dieta con suplementos, además de añadir a la dieta alimentos específicos que sean fuente importante de estos nutrientes.