Herpes Zóster o “culebrilla”

Herpes Zóster o “culebrilla”

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Se presenta como una erupción en la piel, bastante dolorosa y molesta, normalmente afecta la mitad del cuerpo o la cara. Es bastante común, teniendo una incidencia en alrededor de un tercio de la población en algún momento de su vida, pero suele afectar más a las personas de edad avanzada. La causa de esta enfermedad es que cuando a una persona se cura de la varicela, a cualquier edad, el virus queda inactivo en su cuerpo, pero por algún motivo que aún no está del todo claro, este virus se reactiva, ocasionando así la culebrilla.

Los primeros síntomas del herpes zóster consisten en una erupción bastante dolorosa en la piel, por lo general se observa en un solo lado de la cara o del cuerpo. En los días previos a la aparición de esta erupción, la persona puede experimentar picazón y dolor en la zona y luego aparecen unas pequeñas ampollas, que después de unos 7 a 10 días se secan y luego de 2 a 4 semanas, desaparecen.

Usualmente, la erupción pareciera seguir una línea horizontal en el lado afectado, ya sea del cuerpo, extremidades o cara, aunque en algunas raras ocasiones puede extenderse por todo el cuerpo y tomar una apariencia parecida al de la varicela. Un riesgo importante de la culebrilla es que puede afectar los ojos, posiblemente causando la pérdida de la visión. También pueden presentarse dolor de cabeza, fiebre, malestar estomacal y escalofríos.

Si una persona sufrió de varicela en algún momento de su vida, puede desarrollar culebrilla. A medida que la persona se hace mayor, el riesgo aumenta también. Hay que tomar en cuenta que las complicaciones también se hacen más peligrosas a medida que el paciente tiene más edad; como por ejemplo la neuralgia postherpética, que es un dolor sumamente intenso en las zonas donde sale la erupción, que afecta a más de la mitad de los pacientes.

Personas con el sistema inmunológico comprometido también representan un grupo de alto riesgo, ya sea por enfermedades como ciertos tipos de cáncer, VIH o que se encuentren tomando medicamentos inmunosupresores como por ejemplo los indicados para personas que han recibido trasplante de algún órgano.

Según estudios realizados, se estima que una de cada tres personas sufrirán de esta enfermedad en algún momento, por lo general se presenta como un solo episodio, pero también han habido casos en los que se produce dos o tres veces en una persona.

El tratamiento de la culebrilla consiste en usar antivirales, con el fin de disminuir la severidad de los síntomas, pero no son efectivos si se usan una vez aparecidas las ampollas o la erupción. Para aliviar la picazón y el dolor también se suelen indicar analgésicos, compresas húmedas y baños de avena.