Cuidado con la Leishmaniasis y el mosquito flebótomo

Cuidado con la Leishmaniasis y el mosquito flebótomo

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La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa que la causa el parásito del género leishmania, el cual es trasmitido por medio de la picadura de un flebótomo infectado. Por lo general este mosquito habita en zonas más bien rurales, donde el clima es cálido y húmedo, como en regiones tropicales, subtropicales y mediterráneas.

Cuidad con la picadura del mosquito infectado

Esta enfermedad suele estar asociada a regiones donde hay problemas de desnutrición y pobreza, y en donde las condiciones de higiene y de vivienda en general son bastante precarias. También se ha vinculado a sitios donde están ocurriendo cambios ambientales, traídos por ejemplo por deforestaciones, construcción de urbanizaciones y represas.

La vía de contagio más común es por la picadura del mosquito infectado o cualquier otro vector que haya picado a otro animal con la enfermedad, ya que ella también se transmite a perros, roedores, y otros mamíferos salvajes. La leishmaniasis pasa de la madre a los hijos a través de la placenta, transfusiones de sangre o por agujas infectadas.

Los síntomas de la leishmaniasis

Los síntomas de esta enfermedad cuando es del tipo cutánea dependen de donde estén localizadas las lesiones y pueden incluir:

  • Dificultad para tratar y respirar.
  • Úlceras en la boca, lengua, encías, labios, nariz y tabique nasal.
  • Congestión y hemorragia nasal.
  • Llagas que se transforman en úlceras en la piel, que tienden a sanar muy lentamente.

Cuando se trata de leishmaniasis visceral, en los niños, la enfermedad comienza a manifestarse con tos, diarrea, vómitos y fiebre. En el caso de los adultos, se presenta una fiebre que dura un período largo de tiempo, entre dos semanas a dos meses, además de fatiga, pérdida de apetito y debilidad que va aumentando con el avance de la enfermedad. Además se pueden presentar:

  • Pérdida de peso.
  • Dolor abdominal.
  • Pérdida de cabello.
  • Sudor frío.
  • Aspecto oscuro en la piel.
  • Piel escamosa.

Los  tres tipos de leishmaniasis

la cutánea, la sistémica o visceral y la mucocutánea. De ellas la más grave es la sistémica o visceral, ya que afecta todo el cuerpo y puede pasar inadvertida por varios meses, pudiendo desarrollar complicaciones que podrían resultar mortales, ya que este parásito afecta el sistema inmune.

El diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico de esta enfermedad se realiza a través de un examen físico y exámenes serológicos y parasitológicos. El tratamiento consiste en el uso de drogas de tipo antimoniales pentavalentes, que se administra por vía intravenosa o intramuscular.

Este tratamiento debe ser bajo estricta supervisión médica. En personas con insuficiencia renal, hepática, problemas cardiacos o que tengan tuberculosis, este tratamiento está contraindicado, por lo que se buscarán otras opciones.