¡Cuidado con el pie de atleta!

¡Cuidado con el pie de atleta!

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El pie de atleta es una afección dermatológica que ataca la zona del pie y es causada por un hongo; más frecuentemente entre los dedos.

Este hongo encuentra en los pies el ambiente ideal para crecer y desarrollarse, ya que es un sitio húmedo, oscuro y cálido.

Los sitios donde es más frecuente encontrar este hongo, es en los alrededores de las piscinas, duchas y vestuarios, ya que también presentan condiciones idóneas para que crezca. En vista de que es una infección que afecta a muchos deportistas que son asiduos a estos lugares, se popularizó este nombre, sin embargo le puede suceder a cualquier persona.

Los síntomas más claros del pie de atleta son varios, y pueden presentarse juntos o en solitario. Molestias como piel seca, descamación, picazón, ampollas e inflamación son las señales más claras de que se tiene este hongo.

Las ampollas se pueden romper, provocando hinchazón de la zona y dolor y al regarse la infección el prurito empeora.

La infección no solo se limita a la zona entre los dedos, aunque sea ahí donde por lo general comienza. La planta del pie y las uñas también se pueden ver afectadas por el hongo.

Si la persona se rasca el pie y luego se toca otras partes del cuerpo que tengan condiciones similares de humedad, calor y oscuridad, la infección se puede contagiar ahí; como por ejemplo la entrepierna y axilas.

La prevención puede ser un poco complicada, ya que los sitios de donde se puede contagiar, son lugares donde es casi inevitable que el pie entre en contacto con el hongo. Lo mejor que se puede hacer para prevenir una infección, es mantener una cuidadosa higiene del pie.

Lavar los pies todos los días y secar muy bien las zonas entre los dedos, rotar con frecuencia las medias y zapatos son algunas medidas que se pueden tomar para mantener los pies sanos.

El tratamiento del pie de atleta consiste básicamente en fungicidas, fármacos tópicos y orales. Aparte de los cuidados ya mencionados de higiene y prevención, es importante evitar que se acumule humedad en los pies, eso empeora mucho la infección y complica el tratamiento.

También es importante asegurarse de que no haya una infección bacteriana mezclada con el hongo, en cuyo caso se indicará antibióticos también. Cualquiera que sea el tratamiento indicado por el médico, es importante que se cumpla hasta el último día para evitar la resistencia bacteriana.