Cómo ser fitness y no sufrir en el intento

Cómo ser fitness y no sufrir en el intento

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Ser fitness es un deseo que la mayoría de las personas se encuentra persiguiendo en este momento, y, de hecho, lo más probable es que quién esté leyendo el presente artículo, sea uno de los interesados en cambiar, de una vez por todas, su estilo de vida, para llevarlo a ser mucho más saludable.

Son muchas las razones que llevan a las personas a querer ser fitness.

Por un lado, todos quieren conseguir verse muy bien físicamente, pero por el otro, las personas se han comenzado a preocupar por prevenir enfermedades peligrosas como el cáncer y además buscando su bienestar emocional.

La invención del término fitness se hizo como una teoría que pretendía demostrar que los seres humanos podemos equilibrar nuestra salud mental y física rigiéndonos por buenos hábitos de alimentación y ejercicio físico regular, lo que nos permitiría alcanzar la felicidad en todos los aspectos de la vida.

Pero algo curioso del fitness es que también pretende romper con ese mito de que comer saludable “duele” o hace sufrir, y es que llevar una vida sana no tiene por qué ser un sufrimiento para los seres humanos, sino que debe ser un estilo de vida, es decir, el fitness no es la típica dieta para perder 10 kilos en una semana que se acaba y nos hace ganar otra vez el peso, sino que es entender que comer sano es para toda la vida y que la grasa se pierde a su tiempo.

Para ir en esta onda de vida sana no necesitamos pasar hambre o comer alimentos que nos disgustan, porque está demostrado que haciendo esto sólo se induce a la depresión y la ansiedad que harán que de un momento a otro se vuelvan a ganar los kilogramos perdidos.

Así pues, todos podemos ser fitness comenzando a reducir la ingesta de productos con azúcar añadida y harinas refinadas, y en cambio, adquiriendo el gusto por alimentos naturales y orgánicos, que, con tanta variedad, seguro que podemos encontrar muchos deliciosos a nuestro paladar.

Al mismo tiempo se debe dejar el sedentarismo y comenzar a realizar cualquier actividad física.

Es cierto, se requiere de una gran fuerza de voluntad para cambiar de estilo de vida, pero no se trata de transformarse de un día a otro, sino de ir habituando al cuerpo a pequeños pasos día a día que en poco tiempo se convertirán en parte de nuestra rutina.